El cuarteto sin Mujeres

Por kuartetoadm | 27 de noviembre de 2007, 04:36

Buscando explicaciones, Día a Día trasladó la inquietud a diferentes referentes del tunga-tunga y todos, antes o después, llegaron al mismo punto. Aquí, las respuestas.

Pop, rock, tango, folklore, cumbia, merengue… prácticamente no hay ritmo que no encuentre entre sus referentes a alguna mujer. Autoras, cantantes, coristas e instrumentistas se apropian de los géneros musicales, se abren paso en los escenarios, suenan en las radios y venden en el mercado discográfico. Mueven millones y desatan pasiones. Son estrellas.
Pero, ¿por qué en el cuarteto, el ritmo que representa con mayor transparencia al ser cordobés, ellas no están? ¿Cómo es posible que un género que irrumpió en los tinglados de piso de tierra de la mano de “La Leo” (llamado así por Leonor Marzano), que fue la que le asignó ese tempo característico, no tenga en la actualidad ninguna heredera? ¿Síntoma de qué es la ausencia de ellas en la música natural de Córdoba? Emeterio Farías, Carlitos De Piano, Alejandro Ceberio, Javier “La Pepa” Brizuela y Noelia, se pusieron a hacer memoria, reflexionaron sobre el tema y dieron algunas respuestas. “Después de ´La Leo´, a mediados de los ´70 se destacaron ´Las Chichí´, que en su momento tuvieron tanto éxito como Chébere. Pero después desaparecieron, y nunca más se supo de ellas. Evidentemente no pudieron trascender”, rememora Alejandro Ceberio, cantante de Trulalá durante 10 años. Y esboza: “Pareciera que hubiera un prejuicio contra ellas en el mercado del cuarteto, a lo que se suma que no hay un empresario que apueste a algo verdaderamente nuevo, como sería la incursión de una mujer en el género”. Día a Día salió entonces en búsqueda de un promotor de figuras del tunga-tunga, como es el caso de Emeterio Farías, dueño de Radio Suquía que, para empezar, también retomó la historia: “Después de ´Las Chichí´, que fueron furor durante un año, hubo pocos intentos femeninos. En los ´80 aparecieron, por ejemplo, ´Las Lolitas´, y mucho más acá, Noelia, que trabajaba muy bien el escenario, hacía un show fuerte, pero que no consiguió el éxito esperado. A mi entender, ella fue la mejor”:
Si en más de 60 años de cuarteto hubo pocas mujeres, para el futuro se cuentan con los dedos de la mano las que se le animan al rubro, por lo menos desde la experiencia de Farías: “De todos los demos y material que recibo, no hay mujeres. Una vez, hice un casting para buscar chicas cuarteteras y no vino nadie”. Y, como disparada por un resorte, le salta esta pregunta: “¿No será que la mujer es poco solidaria con ella misma? ¿No será que en Córdoba la mujer no apoya a la misma mujer? Fijate que acá perdió Cristian (Fernández de Kirchner), perdió Lilita (Carrió), y fue el único distrito donde ganó un hombre (Roberto Lavagna)”.
El nombre de Noelia, la “Gata”, aparece como el último con peso propio en el mercado de la música local, pero ¿qué fue de ella? La cantante irrumpió en el ´92 y en el presente continúa haciendo presentaciones por el interior de la Provincia y del país. Pero la ciudad de Córdoba, concretamente, le da la espalda. “Siempre me manejé sola y a pulmón, fui varias veces a almorzar a lo de Mirtha (Legrand), tengo 11 CDs –dice, orgullosa-. Creo que sobreviví porque además de mujer tengo un poquito de hombre”. Y, luego de despejar toda duda sobre la continuidad de su carrera, se sincera: “Es que por ser mujer en el cuarteto es difícil porque hay mucho machismo. Los tipos no se bancan tan fácilmente que una mujer triunfe. En todos estos años que llevo en el cuarteto, salvo Chébere, ningún grupo me invitó jamás a cantar al escenario. Ellos no me reconocen como un par”. Según Noelia, este reconocimiento de los colegas –de llegar- vendría como consecuencia de un paso exitoso afuera, en Buenos Aires, y no por los años que lleva remándola en los bailes cordobeses. “La producción de (Marcelo) Tinelli ya me contactó varias veces, pero por mis hijos nunca pude participar en el “Bailando” o en “Cantando por un sueño” – cuenta-. Pero estoy segura de que si salgo en ShowMatch todas las noches, los cuarteteros se van a acordar de mí y yo, para ese entonces, no voy a deberles nada”.
Carlos De Piano, bajista y líder de La Barra, da su explicación sobre lo que ocurre con Noelia en el ambiente: “A ella no la valoran porque cuando una mujer se atreve, se la degrada bastante. Hay muchos hombres que cantan y tocan, que no tienen las condiciones musicales óptimas y están vigentes, y a la mujer se le exige mucho más, se le pide que sea excelente”. Y, sin dudarlo, De Piano da en la tecla: “La razón por la que la mujer no prospera en el cuarteto es porque las mismas mujeres que asisten a los espectáculos son las que desacreditan a las chicas que cantan”.
“En el mercado cuartetero, las mujeres son las que marcan la tendencia de qué es lo que funciona y qué no. Es decir, al baile que van ellas, van ellos detrás. Ellas son las que compran los discos, las que llaman a la radio para pedir temas… Y son las mujeres las que rechazan a las mismas mujeres. En definitiva, en el cuarteto, el machismo no pasa por los hombres, sino por las mujeres”. Y, Javier “La Pepa” Brizuela, cantante de La Barra, remata: “El cuarteto es medio como el futbol, si la mujer juega a la pelota no le importa a nadie. El ambiente es machista”.

¿ENCAJA LA MUJER EN EL CUARTETO?
El machismo arraigado en el público femenino de Córdoba que consume cuarteto, que es el que determina el éxito o el fracaso de una propuesta musical, y la falta de apoyo por parte de los referentes masculinos del género, vienen a explicar parte del fenómeno que marca la ausencia de la mujer en el tunga-tunga. Ahora, si estos rasgos no estuvieran activos, ¿la mujer se adapta al género musical? “El cuarteto tiene gran similitud con el merengue, un ritmo en el que hay grandes intérpretes femeninas y de gran éxito como Melina León u Olga Tañón, entre otras – dice Ceberio -. Para que una mujer se integre al cuarteto, algo que enriquecería muchísimo al género, debería tener la capacidad de encontrar un estilo propio e ingresar al mercado con un hit bien fuerte”. Y finaliza: “Lo que sí, habría que ver qué productor hace la patriada de darle una oportunidad”.
“Justamente –aporta Emeterio Farías-, el secreto está en que entre con un buen material, que logre meter un tema, que llegue a la gente”. Y arriesga: “Me imagino una chica vestida normalmente, nada de gala. Creo que una mujer traería más competencia en el mercado, algo que hace falta. Sería fabuloso y a mi me encantaría producir a una chica”.
Que la incursión de la mujer en el terreno de la música cuartetera avivaría la competencia –como viene ocurriendo en todos los ámbitos- no caben dudas, y sino, pregúntele a la “Pepa” Brizuela: “Si llega subir una potra al escenario, que encima cante bien, estamos hasta las manos. No comemos más (risas) y nos vamos a cagar de hambre”. Más allá de la humorada, para descubrirlo, habría que darles a ellas una verdadera oportunidad.

Fuente: Día a Día / Florencia Pérez Gaudio
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